
«Clamé al cielo y no me oyó»
Presentación del proyecto
Desde su estreno en la primavera de 1844 DoJuan Tenorio no solo se ha convertido en la obra maestra de nuestro periódico romántico, sino también en la pieza más representada del teatro español. Poco después de su primera puesta en escena, se convirtió en tradición representarla cada año en la víspera del Día de Todos los Santos.
Por su parte, el Museo del Romanticismo, inaugurado en 1924, es el centro más importante de conservación e investigación de la cultura española del siglo XIX, siendo, además, uno de los pocos museos íntegramente dedicados a este periodo.
Teniendo en cuenta estas circunstancias, a la que se añade la no existencia, en la actualidad, de una representación del Don Juan Tenorio en la ciudad de Madrid, creemos que constituye una gran oportunidad que el Museo del Romanticismo acoja, el próximo 31 de octubre, un Tenorio romántico que revisite alguna de las escenas centrales de la obra de Zorrilla. Aunque existen algunas representaciones emblemáticas del Tenorio en la Comunidad de Madrid y sus alrededores —las de Alcalá y Guadalajara, especialmente—, desarrollar una actividad de este tipo en pleno corazón de la capital podría hacer repuntar el interés de la ciudad por uno de sus espacios culturales más apasionantes. Del mismo modo, supondría revitalizar una tradición histórica que se perdió hace más de una década, cuando cesaron las representaciones del Tenorio en el Campo de la Cebada. El proyecto tiene, por tanto, un horizonte humilde —realizar este Tenorio en 2025— pero sin perder de vista la posibilidad de continuar una centenaria tradición en un marco excepcional como es el Museo del Romanticismo

CONCEPTO Y ENFOQUE
La versión de Don Juan Tenorio que proponemos para el Museo está definida por dos principios:
a) Metodología teatral site specific, que persigue diseñar el espectáculo en diálogo concreto con un espacio para el que ha sido diseñado, en este caso, las salas del Museo del Romanticismo, de tal manera que el dispositivo está diseñado solo para ese lugar y se adapta plenamente a las condiciones y requerimientos que ello implica. No se tratará, por tanto, de una representación íntegra de la obra de Zorrilla, sino de cinco escenas antologadas y adaptadas específicamente a cada uno de los espacios escogidos, de manera que el recorrido por el Museo sea, al tiempo, un viaje selecto por la propia obra.
b)Ambientación plenamente decimonónica, pues tanto el espacio como el vestuario romperán con el tiempo dramático de la obra —ambientada en el Siglo de Oro— y lo moverán hacia el siglo XIX.
El dispositivo está diseñado para realizarse después del cierre del Museo —entre las 19 y las 21.20— con una estructura en estaciones distribuidas en el sentido del recorrido de la visita. Así, los espectadores accederían al circuito en grupos de 15 o 20 personas y a intervalos de veinte minutos, que es el tiempo máximo que durará cada una de las escenas y sus enlaces. Cada grupo irá acompañado por un guía facilitado por la propia compañía teatral, que conducirá al grupo de espacio en espacio y explicará los enlaces entre las diferentes escenas. Cuando el grupo 1 termine la primera estación, pasará a la segunda, mientras que el grupo 2 accederá a la primera estación, y así sucesivamente hasta que todos los grupos completen las cinco estaciones. Para el lapso que hemos definido estimamos que podrán participar cuatro grupos en la función.

